A los seis años su madre le enseñó a hilar y nunca dejó el oficio. Junto a sus hermanas jugaban con el uso de su madre haciéndole perder parte del trabajo realizado. Para evitar problemas el padre fabrico un uso para cada una. Iban juntos en familia al río a lavar la lana, y secarla en las orillas del agua. Hoy día sigue siendo un trabajo que la descansa y recupera físicamente, pues al hilar está pensando y rezando, descansando su cuerpo.

Paula Edelmira Pino Saavedra

Disciplina
Técnica
Sector
Cultor
Materialidad
  • Lana de oveja hilada.